1 mar. 2014

EL PINTOR DIEGO RIVERA Y LOS XOLOITZCUINTLES.



Por: Raymundo Flores Melo.

Fotografías, murales, acuarelas, obras de caballete y litografías constatan la inclinación que Diego Rivera tenía por el xoloitzcuintle. En varias imágenes lo podemos ver posando orgulloso con uno o dos ejemplares de estos perros mexicanos.

Entre las fotos destaca la que sirvió como portada de uno de los primeros libros sobre xoloitzcuintles: El xoloitzcuintle en la historia de México, editado por el Museo Dolores Olmedo Patiño en el año de 1997, salida de la lente de Guillermo Zamora. En ella se aprecia al muralista con dos xolos, uno en cada brazo. La particularidad de la imagen está en los collares de los perros, realizados con cuentas de piedra verde, posiblemente jade, que le dan un toque distintivo. O bien aquella, tomada de los archivos del Museo Frida Kahlo[1], donde el maestro Rivera, sentado en los escalones de la pirámide de la Casa Azul, ve apacible a la cámara, teniendo al lado a un joven xoloitzcuintle.

Sin embargo, la que llama la atención es una, también de Guillermo Zamora, donde el pintor esta ataviado a la manera andina con gorro y poncho, portando en sus brazos a un xoloitzcuintle.

Existen otras imágenes del muralista con xoloitzcuintles, como las tomadas en la Casa Azul. En una lo vemos tendido en una banca del jardín, posando para la foto con dos perros a sus pies, de los cuales, uno es xoloitzcuintle. En otra está parado frente a una de las paredes de la casa de Coyoacán, entre dos piezas de origen prehispánico, mientras le regala una dulce mirada al xolo que tiene en brazos. Por último la foto donde, ya con más edad y sentado en una silla, sobre una de sus piernas mantiene un perro xoloitzcuintle sedente.

También están aquellas, que con cara sonriente, lentes y sombrero, teniendo como fondo el Anahuacalli, sostiene un xolo con copete blanco. De este último lugar es una fotografía – propiedad del artista -  donde dos trabajadores, del ahora museo, sujetan cuatro xoloitzcuintles. De igual manera esta aquella en la tiene sobre su pecho a un xoloitzcuintle macho con patas manchadas. 

Al xoloitzcuintle, dentro de la obra de Rivera, lo encontramos en algunos murales de la Secretaría de Educación Pública,  cuyas paredes fueron abiertas a varios artistas plásticos por mediación de José Vasconcelos, bajo el gobierno del general Álvaro Obregón. De esta manera encontramos en el llamado Patio de Fiestas: La Lluvia y La Noche de los pobres, ambos fechados en 1926. En el primero de ellos está un niño hincado, con camisa blanca y overol azul, comiendo un taco, mirado atentamente por un pequeño xoloitzcuintle. En el segundo mural, tenemos al xolo enroscado en el suelo junto a tres miembros  de una familia dormida.

De ese mismo año es El Agitador, pintado en la Universidad Autónoma de Chapingo. Aquí tenemos un perro con rala pilosidad y cola peluda, en estado de alerta, ante la asamblea de campesinos y obreros.

De 1932 es la litografía El niño del taco, donde se recrea un fragmento del mural La Lluvia, observándose al niño y al xoloitzcuintle, ahora como personajes principales de la obra. La litografía pertenece a la Colección del Museo Dolores Olmedo Patiño.

Ya en los años cuarenta empieza a trabajar, en Palacio Nacional, los murales dedicados a las culturas prehispánicas. De este periodo son El Mercado de Tlatelolco (1944-1945) y La cultura purépecha o tarasca de Michoacán (1945).  En el primer mural se recrean la organización y variedad de productos que se podían encontrar en Tlatelolco – entre ellos los perros xoloitzcuintles –, así tenemos a un xoloitzcuintle que es ofrecido como mercancía. En el segundo mural, al fondo sobre unas escaleras, están tres xolos en distintas posiciones: sentado, echado y enroscado.  

Después encontramos el mural titulado Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central (1947-1948), donde se observa a un xoloitzcuintle que se enfrenta a un policía que impide que una familia de campesinos indígenas se mezcle con los ciudadanos ricos del país.

Es posible que de una visita a uno de los mercados del México rural haya salido la acuarela llamada Mercado de Petates (1950), en la que se aprecian a los compradores y vendedoras de esteras siendo observados desde el ángulo inferior derecho por un pequeño xolo.

Ya en un 1950, Diego Rivera vuelve Palacio Nacional para terminar su trabajo dedicada a las culturas del México prehispánico. De este periodo son: La civilización Totonaca (1950), Las industrias del maguey y del amate (1951) y El desembarco de los españoles en Veracruz (1951). En el primero de los tres murales arriba mencionados, vemos a un xoloitzcuintle en primer plano, acompañando a un personaje ataviado a la manera teotihuacana que parece encabezar o dirigir un contingente. En el segundo se hacen presentes un par de xolos que beben agua de manera apacible en un arroyo donde son lavados los textiles. En el tercero está representado un fiero y pequeño xoloitzcuintle que hace frente a un perro llegado con los conquistadores españoles.

De 1955 es un pequeño oleo titulado Niño con rehilete donde, frente al infante que hace girar el juguete, se representa un regordete xolo que parece mirarle.

Las dos últimas obras de Rivera dedicadas al xoloitzcuintle están relacionas con la señora Dolores Olmedo, ya que fueron realizadas en dos de sus propiedades. La primera es el mural llamado La casa del viento (1956) en Acapulco, Guerrero. En él se puede apreciar a la dualidad Quetzalcóatl – Xólotl en una composición multicolor de azulejos, conchas y piedras. Quetzalcóatl es representado como una serpiente emplumada y Xólotl como un perro de color oscuro.

La segunda obra, realizada para un espejo de agua, recibe el nombre de El espejo de la Estrella (1957), en ella se utilizó mosaico vítreo, mármoles y ónix. Se encuentra en lo que fue Quinta Ofelia, propiedad de Maximino Ávila Camacho, misma que después es vendida  a Dolores Olmedo. En la actualidad es el parque El Batán, en la Ciudad de México. Es la última obra del artista donde se observa a un probable perro xoloitzcuintle portando un collar.

Variada es la obra de Diego Rivera donde representa al xoloitzcuintle y lo vuelve, con el paso del tiempo, un símbolo de la cultura nacional.

Marzo de 2014.
itzcuintli.blogspot.com


[1] Mejor conocido como la Casa Azul de Coyoacán.

Para ver las fotos las obras de Diego Rivera con xoloitzcuintles: Pulse aquí.

Para ver las fotos de Diego Rivera con xoloitzcuintles: Pulse aquí.