Está próximo el estreno de la película "Coco", producida por Disney-Pixar. Los xoleros están preocupados por los efectos de la misma en cuanto al incremento en la demanda de cachorros xoloitzcuintle, por eso las siguientes recomendaciones que hace Andri Gallardo Huitziyolotl desde su muro de facebook.
24 oct 2017
26 mar 2017
¿EL XOLOITZCUINTLE, PATRIMONIO CULTURAL DE LA CIUDAD DE MÉXICO?
Llegábamos
a la Plaza de la Constitución. Un
porcentaje importante de su superficie estaba ocupada con templete, sillas y
varios locales para exhibición, promoción y venta de productos, además de otras
actividades relacionadas con los perros.
Uno
de los objetivos de la instalación de la Primera
Exposición Canina en el Zócalo era la de entregar, por parte de la Federación Canófila Mexicana, al Jefe de
Gobierno Miguel Ángel Mancera, la petición para nombrar al perro xoloitzcuintle
como patrimonio cultural e ícono de la
Ciudad de México.
Dábamos
los primeros pasos por la expo, cuando por el sistema de sonido, el señor
Mancera, después de recibír la propuesta, hablaba sobre este can “originario”
de la ciudad. Entre la cantidad de años que dijo que tenía la raza y su
desconocimiento sobre el xolo, quedamos incrédulos: “es un perro originario de esta ciudad, es originario de la Ciudad de
México”, sentenció.
¿Acaso,
no tiene asesores que le impidan decir barbaridades? En fin. La declaratoria
fue hecha. Luego comenzó la exhibición de xoloitzcuintles en la que
participaron una cantidad regular de xolos sin pelo y pocos peludos.
Lo
sobresaliente del evento, del 12 de agosto de 2016, fue la mesa de cartonería dedicada
al xoloitzcuintle y su relación con el
inframundo prehispánico, en la que se pudieron apreciar una
representación del dios Xólotl y de varios perros pelones, así como la
exposición de alebrijes de todos tamaños y colores que estaban junto.
¿El
acto aportó algo importante a la raza? ¿Cuáles fueron los saldos de la acción
mediática? Quizá, si fuera lo fundamental, la promoción ocuparía un importante
lugar, sin embargo, el que el jefe de gobierno haya cometido el desliz de
anunciar al xolo como originario de la ciudad, y el que esa información se
repitiera en varios medios arroja un resultado adverso.
Es
posible, si lo queremos ver de forma positiva, que el señor Mancera estuviera
hablando de aquella pensión de perros en Coyoacán[1],
rentada por el coronel británico Norman P. Wright, para poder
albergar a los recién llegados xoloitzcuintles de varios lugares de Guerrero (Arcelia,
Poliutla, Teloloapan e Iguala); es decir, que se estuviese refiriendo a los dieciséis perros colectados en 1955 que
formaron parte del acervo o pool genético que dio origen al xolo actual[2]. Sólo
así se entendería el exabrupto.
A
partir de esa fecha, en las redes sociales, podemos ver cápsulas y videos que
“nos informan” sobre el xoloitzcuintle “originario” de la gran Ciudad de México,
que al igual que la aportación de un importante portal de noticias, dejan mucho
que desear por su falta de investigación y documentación, pues ni de pasada
mencionan la región que fue cuna del xolo: La cuenca del río Balsas.
Sin
lugar a duda, el perro xoloitzcuintle es parte del patrimonio biocultural de
México y es necesaria su adecuada preservación legal, misma que debe ir más allá
de los intereses de la FCM y de algunos más que intentan hacerlo franquicia para
su usufructo. Esperemos que pronto el xoloitzcuintle sea reconocido como
patrimonio de todos los mexicanos.
Marzo de 2017.
[2] VALADEZ
AZÚA, Raúl y Gabriel Mestre Arrioja. Historia del xoloitzcuintle en México.
México, UNAM-IIA-MDOP-Cámara de Diputados, 1999, pp. 29-31
20 mar 2017
¿EN SERIO, LEÍSTE SOBRE XOLOITZCUITLES?
El
15 de marzo del presente año, en el Portal Aristegui
Noticias, en la sección llamada NIÑOnautas,
la conductora Kirén Miret hablo sobre el perro xoloitzcuintle.
Dijo
que esos perrillos eran muy feos, que tenían un copetillo ridículo, muchas
verrugas en el cuerpo, que eran de color gris oscuro y, de manera despectiva,
les llamó “perruchos”. Hizo una apología del pasado prehispánico del animal
resaltando su relación exclusiva con el inframundo y su función como alimento “exquisito”
para los antiguos mexicanos.
Los
comentarios iniciales del video están fuera de toda objetividad, sin embargo,
lo peor es que la parte que pretende ser histórica no tienen sustento y mucho
menos la que toca al color del xolo.
Las
fuentes documentales que relacionan al perro con el mundo de los muertos no
hablan solo del xoloitzcuintle, tratan de los perros mesoamericanos en general.
En cuanto a ser usado como alimento de la población prehispánica, los vestigios
que indican tal práctica no son numerosos.
En
lo tocante al color, tal parece que ni por curiosidad leyó la norma racial de
la Federación Canófila Mexicana ni
mucho menos vio fotografías de xolos por la internet para darse cuenta de los
colores y tonalidades existente en los xoloitzcuintles sin pelo.
Después
de una oleada de criticas a su trabajo periodístico, decidió el 17 del mismo
mes, a manera de “disculpa” – ella lo llama aclaración -, a hacer un nuevo
trabajo llamado El xoloitzcuintle parte 2,
donde dice haber recibido algunos comentarios por tratar con desprecio a este perro mexicano, refiriendo, una y otra
vez , que no le parecía bonito y volviendo a recetar a su honorable audiencia
el contenido de su anterior participación.
Agregando
que los xolos eran importantes por su valor histórico. Además puso en claro que
eran animales de compañía, alimento
ritual y que eran sacrificados para acompañar a sus dueños al Mictlán. También
señaló que son una especie endémica, cotizada y valorada; que eran perros caros e inteligentes, grandes
vigilantes y compañeros.
Para
cerrar con broche de oro dijo, que cree en la diversidad y que su programa es
un espacio que ofrecen datos de divulgación científica e historia. Si en
realidad esto es así, me pregunto el por qué no habló de los xolos peludos y de
la gama de colores que tienen; y el motivo que tuvo para volver a hablar de la supuesta
liga excepcional entre los xolos y el reino de los muertos.
El
programa NIÑOnautas está dirigido a la población infantil, en ello radica lo
malo del asunto. ¿A caso los niños pueden recibir información incompleta o que
falte a la verdad? En la red hay trabajos serios sobre el xolo que pudieron ser
consultados, como el del doctor Raúl Valadez y el señor Gabriel Mestre,
titulado Xoloitzcuintle
del enigma al siglo XXI,
o bien la obra de Marco Antonio Hernández Escampa-Abarca, que se llama Sobre Etnozoología Urbana: los Colores del Xoloitzcuintle.
Terminamos
la nota diciendo: las periodistas que no
leen, no nos gustan ni tantito.
Marzo de 2017.
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