Creatividad, papel, cartoncillo,
pegamento, un poco de pintura y convivencia con xoloitzcuintles, es lo que
marca el trabajo realizado por Felipe Nava para crear un particular ejército
canino que, de repente, nos hace creer que estamos en las riberas del Chiconahuapan
listos para atravesarlo.
A los miembros del contingente los
encontramos en varias posturas y tamaños, eso sí, sin dejar de lado el porte
elegante que caracteriza a este perro mexicano.
Doblez tras doblez, el cuerpo
toma forma. Puede estar parado, sentado, en posición de juego o echado, lamiéndose,
ser cachorro o adulto, tener copete o no pero, sin duda, son una representación
más del xoloitzcuintle.

Pero si de símbolos se trata,
algunos tienen ilustrados los días del calendario
mexica, así como un juego de pelota que nos habla de otro viaje al mundo de los
muertos, el realizado por los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué, en la zona maya, quienes
enfrentan a los señores del Xibalbá y salen victoriosos.

Es sorprendente como utilizando
materiales sencillos y al alcance de la mano, se pueda crear un mundo de xolos
y que estas pequeñas obras puedan evocar tantas concepciones y creencias de los
antiguos mexicanos. En hora buena por esta iniciativa.
Octubre de 2014.