28 dic 2011

LACONSTRUCCIÓN SOCIAL DEL XOLOITZCUINTLE MODERNO. PARTE IV


Por: Marco Antonio Hernández
Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos. Doctorado en Antropología.




El ecosistema

Parte de las hazañas del xoloitzcuintle como héroe cultural se asocian al presuntamente hostil ambiente al cual fue relegado y donde tuvo que sobrevivir tras la Conquista. Su condición “rural” entendida como menos favorable en oposición a lo urbano-civilizado denota un centralismo propio de las sociedades complejas. No obstante, el ambiente en el que el xoloitzcuintle sobrevivió de hecho provee condiciones ideales para su supervivencia.

Las primeras expediciones realizadas por los pioneros de la raza obtuvieron xoloitzcuintles de la Cuenca del Río Balsas. Posteriores hallazgos de xolos en condiciones “rurales” permiten sugerir su distribución en la vertiente del Pacífico, desde Nayarit hasta Chiapas. Este patrón coincide con la distribución de la selva baja caducifolia (SBC). Esta vegetación forma una franja costera y únicamente en la Cuenca del Río Balsas penetra en el continente de manera considerable, principalmente en los estados de Morelos, Guerrero y Michoacán. La selva baja caducifolia alterna periodos de sequía extrema con una temporada de fuertes lluvias y crece a una altitud máxima de 1500 metros sobre el nivel del mar.

Se realizaron observaciones cualitativas en localidades de la Cuenca del Río Balsas en los estados de Morelos y Guerrero. Históricamente, en esta cuenca, los xoloitzcuintles “rurales” proceden de Guerrero y Michoacán. Se incluyeron localidades morelenses debido a que forman parte de la misma región natural, no se conocían observaciones sistemáticas en esta zona y además la constante migración de Guerrero hacia Morelos acarrea no solo gente sino también a sus animales.

Algunos pueblos, como Arcelia, referidos como tales en el pasado ahora son pequeños centros urbanos. No obstante, sigue siendo posible afirmar que la mayoría de los núcleos poblacionales son pequeños y la principal actividad económica es la agricultura de temporal. En los sitios donde se detectaron xoloitzcuintles sin pelo, éstos forman parte del entorno y no causan mayor asombro entre la población, excepto por el hecho de que son considerados medicinales. Los perros en general son libres de vagar y no parece haber un estricto control sobre su reproducción, aunque hay casos excepcionales donde sí se controla reproducción y movilidad. En el presente, no es posible asegurar qué poblaciones son ancestrales y cuáles no. Incluso en localidades de Guerrero se hallaron relatos de haber conseguido los perros “en México, ya que se habían acabado y fuimos a buscar más”.

La razón para poseer xoloitzcuintles suele relacionarse con el parentesco humano: algún ancestro los tuvo en el pasado y se transmitieron como parte de la herencia o bien se extinguieron, pero se recuperaron de otro sitio dentro o fuera de la localidad. Los cachorros se venden en ocasiones, pero lo más usual es que se les regale. En ocasiones, los perros mueren o sufren accidentes súbitos y se pierden de una unidad habitacional, pero el constante movimiento de los cachorros asegura su permanencia en la comunidad. Es notoria la presencia cada vez mayor de perros de otras razas, que sustituyen o se mezclan con los perros locales, fenómeno que se incrementa conforme la aculturación se intensifica. Esta tendencia pone en riesgo cada vez mayor a la ya de por sí perturbada población de xoloitzcuintles de la Cuenca del Río Balsas.

Los perros nativos de estas zonas típicamente presentan pelaje corto y tonos uniformes en amarillo, café y negro. También se observó el patrón negro y fuego. Las orejas suelen ser erectas o semierectas. Algunos perros son notoriamente producto de cruce con otras razas, pero aparentemente el ambiente impone una selección hacia fenotipos mesomorfos y de tipo primitivo (lupoide). Los pocos xoloitzcuintles sin pelo observados presentaron piel oscura y orejas erectas (Ver Figura 4). Los perros obtienen su alimentación directamente en sus casas, como oportunistas y en ocasiones como predadores menores al aventurarse a la naturaleza por periodos cortos. La mortalidad de los cachorros parece ser alta.

Independientemente de la “originalidad” o no de los xoloitzcuintles actuales en toda la Cuenca del Río Balsas, de la analogía etnográfica se infiere que en el pasado remoto hubo intercambio genético entre los perros desnudos, sus familiares con pelo e incluso otras poblaciones caninas. Además, la semi-dominancia de la mutación es tal que fácilmente puede ser transportada a cualquier otra población canina. Por lo tanto, sustentar la definición de esta raza o población en la desnudez no resulta un argumento sólido. En vez de ello, es posible afirmar que la definición correcta de esta población debe partir de su condición como perro tropical de tipo primitivo, siendo la forma natural la variedad con pelo y además se presenta una variedad desnuda característica.

LACONSTRUCCIÓN SOCIAL DEL XOLOITZCUINTLE MODERNO. PARTE III


Por: Marco Antonio Hernández
Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos. Doctorado en Antropología.



El héroe cultural

La población mexicana actual suele atribuir una serie de valores al xoloitzcuintle. De esta manera, el animal se concibe como un fósil viviente, es decir, un testigo vivencial de la gloria prehispánica. Sin embargo, todas las especies animales nativas que pueblan el territorio mexicano existen desde épocas remotas. Prácticamente todas poseen mayor antigüedad que el xoloitzcuintle tomando en cuenta que la mutación que le dio origen es relativamente reciente en términos biológicos. Por otro lado, el carácter mitológico del xoloitzcuintle tampoco es un atributo exclusivo de este animal ya que múltiples especies de mamíferos, reptiles, aves, invertebrados, entre otros, pueblan el mundo simbólico y religioso mesoamericano (Seler, 2008). Cabe cuestionarse el motivo por el cual el xoloitzcuintle provoca reacciones tan particulares. Una posibilidad que contribuye a ello es la construcción del mito moderno del xoloitzcuintle como héroe cultural.

Misia Landau estudió el discurso paleoantropológico desde una perspectiva literaria. (Lewin, 1987). Para ello recurrió a la estructura morfológica de los cuentos rusos basándose en la obra de Propp. El análisis arrojó luz acerca de la estructura del argumento paleoantropológico destacándose el hecho de la construcción de un héroe épico el cual es presentado y a continuación desarrolla una serie de hazañas cuya consecución lo conducen a un destino final. De acuerdo al análisis de Landau, este héroe es un antropoide, un simio o un diminuto prosimio que debe enfrentar una serie de desafíos ambientales antes de culminar con la aparición de la civilización. Las hazañas de este héroe cultural se resumen en diversos momentos que incluyen el descenso de los árboles, el desarrollo de la inteligencia, la postura bípeda, la creación de herramientas, entre otras. Distintos autores suelen ordenar los pasos en secuencias diferentes.

Al igual que el primate primordial, el xoloitzcuintle se erigió como una figura épica cuya trayectoria lo enfrentó a múltiples adversidades antes de consumarse como un emblema viviente de un pasado prehispánico idealizado. De esta manera, el xoloitzcuintle se constituyó como un ente prístino que encarna la mexicanidad al grado de alcanzar una apoteosis. Posteriormente, este héroe mexicano se enfrenta a la destrucción del mundo prehispánico e incluso a un exterminio activo por parte de los colonizadores europeos. El olvido y el destierro durante cinco siglos lo relegan a una vida rural, feral e incluso supuestamente salvaje. Su tenacidad y vitalidad le permiten superar todas las pruebas y sobrevivir hasta el presente, momento en el cual recupera la admiración humana y se transforma en el icono del pasado viviente.

La calidad de héroe cultural del xoloitzcuintle trajo consecuencias para los cachorros con pelo. Concebidos erróneamente como impuros, se exacerbó su rechazo y negación. En la crianza se pasó con gran facilidad de la simple exclusión, encaminada a paulatinamente disminuir la incidencia de cachorros con pelo, a su exterminio con métodos crueles. Se trataba de un hecho no sólo aceptable, sino moralmente válido ya que simbólicamente la purificación de la raza representaba el exterminio de lo no mexicano y la defensa épica del venerable héroe cultural. Con el conocimiento actual, esta práctica innecesaria tiende a disminuir.

LACONSTRUCCIÓN SOCIAL DEL XOLOITZCUINTLE MODERNO. PARTE II


Por: Marco Antonio Hernández
Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos. Doctorado en Antropología.



Datos científicos sobre el xoloitzcuintle.

Investigaciones recientes han demostrado que la ausencia de pelo en perros es causada por la duplicación de 7 pares de bases en el código genético localizado en la región FOXI3. Dicha mutación resulta monogénica, autosómica y semi- dominante, no obstante, de carácter semiletal (Drögemüller et al, 2008). Esta condición genética afecta el ectodermo embrionario, resultando no sólo en la ausencia de pelaje sino también en una dentadura simplificada e incompleta, así como en modificaciones glandulares (Valadez, 1995) Debido al carácter semiletal de esta condición, los embriones homocigóticos nunca nacen y por lo tanto la población es necesariamente mixta entre individuos sin pelo (heterocigóticos) e individuos con pelaje normal que no portan la mutación.
La evidencia arqueológica sugiere que la mutación se originó en México occidental. Posteriormente el comercio, las migraciones así como la difusión pasiva diseminaron al perro sin pelo a través de México central y el área Maya hasta Honduras. El comercio por la costa del Pacífico puede explicar la presencia de perros sin pelo en América del Sur (Mendoza y Valadez, 2003) Además de su papel dentro de la mitología y el ritual, el perro en general tuvo un uso alimenticio en Mesoamérica. Este hecho se respalda en el hallazgo de huesos asociados a contextos domésticos y que presentan evidencia de cortes y cocción (Rodríguez Galicia et al, 2001).

Rescatando al xoloitzcuintle.

Documentos coloniales mencionan diferentes tipos de perros que existieron en tiempos prehispánicos en México. La lista incluye a varios tipos de perro con pelaje así como al xoloitzcuintli, descrito como carente de manto. En las primeras interpretaciones e incluso en trabajos más recientes, cada uno de estos tipos fue entendido como razas aisladas, tal y como si hubiese existido crianza por separado en términos zootécnicos modernos (Valadez, 1994). En vez de ello, se prefiere interpretar la clasificación etnozoológica prehispánica de perros, como una clasificación nativa cuyo orden interno permanece sin ser estudiado a fondo. De hecho, algunas categorías, por ejemplo el llamado “Itzcuintepozotli”, posiblemente no se refieren a entidades biológicas tangibles sino que podrían responder a términos simbólicos o bien a una traducción incorrecta. Lo único cierto es que desde la perspectiva de la sociedad urbana mexicana de mediados del siglo XX, estas descripciones etnohistóricas fueron algunas de las primeras evidencias acerca de la existencia de una “raza” de perro mexicano sin pelo.
El conocimiento de los datos etnohistóricos así como la presencia esporádica de individuos aislados de perros sin pelo en contextos urbanos, alimentó la idea de una raza canina nacional y milenaria, lo cual concordó con el espíritu nacional-idealista del momento. El resultado fue que se organizaron expediciones a la Cuenca del Río Balsas para “rescatar” a la raza. Paradójicamente, estas expediciones fueron realizadas principalmente por extranjeros, considerados como pioneros de la raza, destacando entre ellos el coronel inglés Norman Wright y la condesa Lascelles de Premio Real. Los xoloitzcuintles “rurales” obtenidos durante estas expediciones fueron la base del programa de cría moderno. La adición esporádica de más ejemplares “rurales” ha sido una constante desde entonces (Valadez y Mestre, 1999. Valadez y Mestre, 2007).


Los pioneros de la raza y los primeros criadores interpretaron la presencia de cachorros con pelo como consecuencia de la impureza racial, ya que el xoloitzcuintle prehispánico original debió mezclarse con otros tipos de perros durante su periodo de exilio. Indudablemente, fue así, pero no es la causa de la aparición de cachorros con pelo. Aquí resulta evidente la idealización propia del espíritu nacionalista de la época. Los expedicionarios fueron en busca de un pre-concepto: una “raza prehispánica” y cualquier elemento anómalo a tal discurso se explicó como un agente externo, que empañaba el prístino y deseable estado original de lo nacional-mexicano. Pronto el perro mexicano sin pelo se convirtió en un símbolo nacionalista y fue incluido en las obras de varios artistas, incluidos Diego Rivera y Frida Kahlo entre otros. No obstante, la propiedad de uno de estos perros permaneció restringida a intelectuales y magnates en los contextos urbanos.
Dentro de la idealización nacionalista y hasta el día de hoy, los xoloitzcuintles han sido considerados “fosiles vivientes” de la “época azteca”. Es importante mencionar que la construcción del discurso arqueológico y la interpretación de las estratigrafías se encontraban en proceso de creación en aquel entonces. La verdadera antigüedad y las secuencias cronológicas eran bastante desconocidas aún. Por otro lado, la existencia de documentos coloniales proporcionaba una mejor idea de la cultura mexica o azteca.
Todo discurso nacional implica la noción del “otro”. Bajo las condiciones descritas, los “otros” fueron primero “los españoles” y por extensión, todos los poderes extranjeros, incluido el norteamericano, que pudieran poner en peligro a la Nación. En este sentido, los bien conocidos aztecas que pelearon a muerte defendiendo la patria se transformaron en un ejemplo a seguir. Vistos como poderosos y nacionalistas, los aztecas a su vez se transformaron en sinónimo o representantes de todo lo prehispánico. Además, la nostalgia de un gran Imperio promovía el concepto de lo nacional en cuanto a ideal que debía alcanzarse. De hecho, la inclusión de elementos aztecas, incluido el xoloitzcuintle, en obras como la de Frida Kahlo, pueden interpretarse con esta connotación (Helland, 1991). Otra consecuencia de esta ideología nacionalista fue el olvido de las demás formas caninas con pelo, al grado que pronto toda evidencia relacionada con “perro” fue interpretada como referente a “xoloitzcuintle” de manera exclusiva. En los murales y pinturas nacionalistas de la época no aparece ningún perro con pelo, tal y como se puede observar en Palacio Nacional.