29 oct 2011

SAHAGÚN, LA MUERTE Y LOS PERROS .


Por: Raymundo Flores Melo*

Se ha escrito mucho sobre el viaje de los muertos al inframundo prehispánico, de su llegada al Mictlán y el papel del perro en este acontecimiento, sin embargo, lo que se aprecia, es que muchos lo plasman por haberlo oído de alguna persona, es decir, no conocen la fuente de donde salió la información y le atribuyen al perro xoloitzcuintle un papel preponderante de manera errada[1].

El fraile franciscano Bernardino de Sahagún, dentro de su obra, hecha a lo largo de treinta años usando informantes indígenas de varios lugares del centro de México, recopiló en el siglo XVI los siguientes datos en relación al perro y la muerte:

Al morir una persona, sus parientes eran confortados y el cuerpo del difunto adornado, preparado para su viaje al inframundo y para su encuentro con Mictlantecuhtli. Para ello…

“hacían al defuncto llevar consigo un perrito de pelo bermejo, y al pescuezo le ponían un hilo floxo[2] de algodón. Decían que los defunctos nadaban encima del perrillo cuando pasaban un río del Infierno que se nombra Chicunahuapa.

Y en llegando los defunctos ante el diablo que se dice Mictlantecuhtli, ofrecían y presentábanle los papeles que llevaban, y manojos de teas y cañas de perfumes, y hilo floxo de algodón, y otro hilo colorado, y una manta y un maxtli, y las naguas y camisas. Y todo hato[3] de mujer defuncta que dexaba[4] en el mundo, todo lo tenían envuelto desde que se muría.

A los ochenta días lo quemaban, y lo mesmo hacían al cabo del año, y a los dos años, y a los tres años, y a los cuatro años. Entonces se acababan y cumplían las obsequias, según tenían costumbre, porque decían que todas las ofrendas que hacían por los defunctos en este mundo iban delante el diablo que se decía Mictlantecuhtli.

Y después de pasados cuatro años, el defuncto se sale y se va a los nueve infiernos, donde está y pasa un río muy ancho, y allí viven y andan perros en la ribera del río por donde pasan los defunctos nadando, encima de los perritos. Dicen que el defunto que llega a la ribera del río arriba dicho, luego mira el perro. Si conoce a su amo, luego se echa nadando al río, hacia la otra parte donde está su amo, y le pasa a cuestas.

Por esta causa los naturales solían tener y criar los perritos para este efecto. Y más decían, que los perros de pelo blanco y negro no podían nadar y pasar el río, porque dizque decía el perro de pelo blanco: 'Yo me lavé'. Y el perro de pelo negro decía: 'Yo me he manchado de color prieto, y por eso no puedo pasaros'. Solamente el perro de pelo bermejo podía bien pasar a cuestas a los defunctos. Y ansí, en este lugar del Infierno que se llama Chicunamictla se acababan y fenecían[5] los defunctos.

Y más, dicen que después de haber amortajado al defuncto con los dichos aparejos de papeles y otras cosas, luego mataban al perro del defuncto, y entrambos los llevaban a un lugar donde había de ser quemado con el perro juntamente…”[6]

Como se notará en ningún momento se habla en particular de un tipo de perro, se habla en general de ellos, de los tipos existentes antes de la llegada de los españoles, donde el xoloitzcuintle era uno más. De lo que sí se hace énfasis es en el pelaje bermejo de los perros que ayudaban a cruzar el río a los muertos y de la presencia de perros color negro y blanco.

Esta tradición mesoamericana aún pervive en varios pueblos originarios del centro de nuestro país - así lo dejan ver relatos de los pueblos de Xochimilco, Mixquic y Milpa Alta[7]-, donde se sigue criando perros, pues son ellos los que nos van ayudar cuando muramos.

Octubre de 2011.

*Integrante del Consejo de la Crónica de Milpa Alta

rayflome@gmail.com


[1] Una primera versión de este texto fue publicado en septiembre de 2009 en el foro Tepeuani Xoloitzcuintle (http://xoloitzcuintle.creatuforo.com).

[2] Flojo.

[3] Conjunto de cosas.

[4] Dejaba.

[5] Morir, terminar.

[6] SAHAGÚN, Bernardino de. Historia General de las Cosas de Nueva España. Madrid, Alianza Editorial, 1988, p. 221 (Edición preparada por Alfredo López Austin).

[7] Todos ellos pertenecientes al Distrito Federal. Véase, respectivamente: VALADEZ AZÚA, Raúl y Gabriel Mestre Arrioja. Historia del xoloitzcuintle en México. México, UNAM-IIA-MDOP-Cámara de Diputados, 1999, p. 116. MATOS MOCTEZUMA, Eduardo. Muerte a filo de obsidiana. Los nahuas frente a la muerte. México, FCE, 1975, pp. 143-144. HORCASITAS, Fernando y Sarah O. de Ford (recops.). Los Cuentos en Náhuatl de Doña Luz Jiménez. México, UNAM, 1979, p. 13.

16 oct 2011

DIFERENTES Y COMPLEMENTARIOS.


Por: Raymundo Flores Melo.

Sentados en la escalera, Diego Rivera y Frida Kahlo, miran hacia la cámara. En la imagen plasmada se ve, en los brazos de la pintora, un perro pelón y, a la espalda del muralista, un pequeño can de pelo negro. Diferentes pero complementarios se ha dicho de la pareja pero la frase también puede aplicarse a los dos canes presentes[1].


Para muchos puede resultar extraño que en cada camada de perros xoloitzcuintles nazcan individuos con pelo y sin pelo, sin embargo, esta es una de sus características. Durante la primera mitad del siglo XX se pensó que era una anomalía debido a la cruza de perros xoloitzcuintles con otras razas y una gran cantidad de cachorros fue sacrificada por sus criadores en búsqueda de la pureza. El tiempo y las investigaciones científicas, desarrolladas en los últimos decenios del siglo pasado, demostraron la dualidad de xolo[2]. Dualidad que no había pasado desapercibida para la mentalidad de los pueblos mesoamericanos que emplearon al xoloitzcuintle en algunos rituales asociados a la fertilidad y la lluvia[3].


Si bien, la dualidad del xoloitzcuintle ha sido comprobada por la ciencia, todavía en este siglo XXI siguen repitiéndose prácticas antiguas: hay criadores que no quieren aceptar la evidencia y no sólo eso, sigue el sacrificio de los cachorros con pelo esgrimiendo toda una serie de pretextos: “la madre los agrede”, “no los quiere la perra”, “quitan alimento a los pelones”, “nacieron débiles y murieron”, “nadie los quiere” o de plano negando su existencia: “yo tengo puros pelones”, “en mí línea nacen únicamente sin pelo”.


Y aún hay más, los mismos que deberían apoyar sin reserva al xoloitzcuintle por su valor cultural, son los mismos que, desde sus puestos directivos, han obstaculizado el que se dé una mayor difusión al xoloitzcuintle con pelo, mismos que le han negado participación junto a sus hermanos pelones en pistas, aplicando un nuevo estándar y poniendo trabas en el registro de los xolos peludos, quitándoles así un derecho y poniendo en tela de juicio el trabajo de los criadores.


En una de las fotografías encontradas en la Casa Azul de Coyoacán, aparece Matilde Calderón, madre de Frida, está en el patio con delantal y un plato de comida, a su alrededor varios xoloitzcuintles y un perro con pelo, ligeramente superior en tamaño a los demás pero con la misma conformación, todos a la expectativa, excepto el peludo que ha pasado a los hecho y lame plácidamente el plato con la complacencia de la mujer.


Es esto lo que queremos que pase con nuestros xoloitzcuintles con pelo, que vivan y convivan con los mexicanos, como sus ancestros lo hicieron en otros tiempos, cuando todavía no se les discriminaba por la presencia de pilosidad en su cuerpo, cuando todos comían de un mismo plato.


La pareja de artistas fueron de los primeros en tener xoloitzcuintles en esta gran urbe que es la ciudad de México, con ellos convivían las dos variedades, ¿por qué no seguir su ejemplo?


Octubre de 2011.

*Integrante del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

rayflome@gmail.com


[1] VALADEZ AZÚA, Raúl y Gabriel Mestre Arrioja. Historia del xoloitzcuintle en México. México, UNAM-IIA-MDOP-Cámara de Diputados, 1999, p. 27

[2] Ibíd. p. 127. Véase también: VALADEZ AZÚA, Raúl y Gabriel Mestre Arrioja. Xoloitzcuintle del Enigma al Siglo XXI. México, UNAM-IIA-FXCC-Artenación. México, 2007, 9-16 pp.

A PROPÓSITO DE XOLOITZCUINTLES: EL PRIMER PERRO SIN PELO EN EUROPA.

Por: Raymundo Flores Melo*


Después de leer uno de los más recientes trabajos del doctor Raúl Valadez Azúa[1] y de saber - a partir de los datos arqueológicos con lo que se cuenta hasta el momento - que el xoloitzcuintle, perro mexicano, procedente de la cuenca del río Balsas, es el origen de todos los perros pelones conocidos; y que del occidente mexicano pasó al centro del país y de allí se difundió al área Maya y Centroamérica para dar lugar al perro sin pelo del Perú y, un poco más tarde, al perro Pila argentino y que, debido al carácter comercial de la Nao de China llegó al continente asiático para originar al Crestado Chino, pues no queda más que preguntarnos sobre el momento en que llegó el primer perro pelón a Europa.


Después del descubrimiento de América (1492) y del arribo de los españoles a las Antillas en el mar Caribe, para ser más exactos en el año de 1502, es cuando se tiene la primera noticia de un perro pelón en el viejo continente. Para ese entonces los futuros reyes españoles Juana de Castilla y Felipe I, mejor conocido como “El hermoso” visitaron España para ser proclamados príncipes de Asturias y Gerona. Allí al fututo rey le fueron presentadas algunas curiosidades de las llamadas “Indias occidentales”, “le enseñaron […] dos cosas muy nuevas: la una fue un perro completamente negro que no tenía ningún pelo y alargaba su hocico según la forma de una negra; la otra un papagayo verde…[2]”


Esta corta pero reveladora noticia la tenemos gracias a Antonio de Lalaing, señor de Montigni, noble flamenco y camarero mayor del rey, quien lo cuenta en su libro llamado “Primer viaje de Felipe el Hermoso a España en 1501”. Libro que fuera por vez primera publicado en francés el año de 1876[3].


La pareja de príncipes llegaba a la península ibérica después de los fallecimientos del hermano mayor de Juana (Juan), de su hermana Isabel y del infante Miguel de Portugal, todo ellos herederos a la corona de Castilla. Pero Felipe aún esperaría algún tiempo y sufriría algunas intrigas más para gobernar el reino. Su segundo viaje, también en compañía de Antonio Lalaing, fue en 1506, año en que es reconocido como monarca.


Es decir, que los primeros perros pelones que llegaron a Europa procedieron de las Antillas. Esto puede suponer relaciones de intercambio entre la parte continental – lo que ahora es el sureste de México, Centroamérica y la parte norte de América del Sur - y las islas que forman este archipiélago. Todavía faltarían poco menos de dos décadas para que los conquistadores españoles de lo que actualmente es México, religiosos de las órdenes mendicantes y otros viajeros empezaran a dar noticias sobre los perros prehispánicos en diferentes crónicas.


Octubre de 2011.

*Integrante del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

rayflome@gmail.com


[1] VALADEZ AZÚA, Raúl. et. al. El perro pelón, su origen, su historia. México, UADY/UNAM-IIA, 2010, 108 pp.

[2] Ibíd. p. 82

[3] ZALAMA, Miguel Ángel (dir.) Felipe I el Hermoso: la belleza y la locura. Madrid, CEEH, 2006, p. 45