28 dic 2011

LACONSTRUCCIÓN SOCIAL DEL XOLOITZCUINTLE MODERNO. PARTE VII


Por: Marco Antonio Hernández
Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos. Doctorado en Antropología.




Referencias


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LACONSTRUCCIÓN SOCIAL DEL XOLOITZCUINTLE MODERNO. PARTE VI


Por: Marco Antonio Hernández
Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos. Doctorado en Antropología.



Conclusiones

En el año 2007, la variedad con pelo del xoloitzcuntle fue aceptada oficialmente por la Federación Canófila Mexicana terminando así la negación oficial de este animal. La decisión se tomó siguiendo el creciente conocimiento científico. Esta acción es coherente con las visiones postmodernas asociadas a principios de igualdad y no discriminación así como con la protección animal. Sin embargo, la visión nacionalista previa no ha desaparecido aún y existe un proceso gradual de abandono de sus prácticas e ideas. El xoloitzcuintle puede seguir siendo receptor de orgullo y simbolismo nacional, pero ahora desde una perspectiva enriquecida y sobre todo, afín a la cosmovisión prehispánica.

Tal y como se afirmó desde el principio, la apropiación de la biota o sus componentes depende del sistema cultural. El contenido del xoloitzcuintle como símbolo nacional mexicano se disoció de la interpretación científica, la cual fue ignorada a favor de argumentos más satisfactorios relacionados con la idealización de la civilización azteca. El atractivo del mito moderno sobre el xoloitzcuintle se basa en el patrón del héroe cultural y su éxito se basó en procesos emocionales, culturales e incluso psico-sociales.

El xoloitzcuintle aún existe en su versión rural. Su ecosistema biocultural, tanto de origen como actual, se localiza en selva baja caducifolia de la vertiente Pacífica de México. El sistema se encuentra en proceso de cambio y se puede predecir su extinción a mediano plazo si no cambia la tendencia. El xoloitzcuintle se encuentra razonablemente a salvo como población doméstica debido a la existencia de una población urbana dentro de programas de crianza y que ahora retroalimenta en ocasiones el ecosistema de origen.

La dualidad puede ser considerada como la principal característica de la raza, misma que no puede ser entendida únicamente a través de la característica de ausencia de pelaje. En vez de ello, la definición puede partir desde el concepto de perro tropical de tipo primitivo. La raza fenotípicamente presenta dos variedades, lo cual es consistente con el mito prehispánico.

Los recuentos históricos presentados en los trabajos previos existentes sobre la raza requieren de ser complementados con un análisis antropológico en términos de análisis social así como de estrategias de conservación. Las observaciones cualitativas ofrecidas en este trabajo deben ser contrastadas con análisis cuantitativos.

LACONSTRUCCIÓN SOCIAL DEL XOLOITZCUINTLE MODERNO. PARTE V


Por: Marco Antonio Hernández
Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos. Doctorado en Antropología.




Dualidad: los gemelos divinos Xólotl y Quetzalcóatl.

Es ampliamente conocido que el pensamiento mesoamericano implicaba a la dualidad como principal elemento taxonómico del mundo. Existía la materia “caliente-luminosa-alta-viva-masculina-seca” y su opuesto, la materia “fría-oscura-baja-femenina-muerta-húmeda”. Todos los seres están compuestos de ambos tipos de materia y el predominio de una u otra determinaba su papel en el mundo de acuerdo a esta división binaria principal (López Austin, 1996).

De hecho, una de las principales capacidades de los dioses era la posibilidad de fisión o fusión. De esta manera, un dios dado podía dividirse en sus distintas advocaciones, las advocaciones se podían unir para crear entidades mayores o incluso los dioses se podían unir para generar entidades duales superiores. De esta manera. Quetzalcóatl se podía transformar en el luminoso Tlahuizcalpantecuhtli o en el oscuro señor del viento (López Austin, 1996). De hecho, Quetzalcóatl tenía un gemelo opuesto llamado Xólotl. Este segundo dios se representaba como un perro y constantemente complementa o sustituye a Quetzalcóatl en los mitos. Xólotl es capaz de múltiples transformaciones (Morante López, 2000. Ortega Cambranis, 1999. Séjourné, 1962). Su relación indisoluble es clara en la iconografía, ya que ambos portan una joya en forma de sección de caracol marino (León Portilla, 1992).

Quetzalcóatl se relaciona constantemente con la materia luminosa y viva mientras que Xólotl se vincula con la material oscura y muerta. Uno no puede existir sin el otro. La partícula xolo se puede traducir como monstruoso o larvario. Estas acepciones pueden sustentar que simbólicamente, Xólotl no esta vivo y por lo tanto está incompleto. Por otro lado su monstruosidad parece tener un sentido divino similar a la concepción kantiana de lo sublime. Tanto lo sublime como lo monstruoso son infinitos. Un monstruo desafía la ley natural por definición, implicando la presencia de lo divino. (Godoy, 2004)

La capacidad del perro para dar a luz a los gemelos opuestos es una metáfora del mito de la dualidad de Xólotl y Quetzalcóatl. El nombre xoloitzcuintli no solo se refiere a su relación directa con este dios, también implica un recurso poético. Es así que tal y como la presencia de Xólotl implica la existencia de Quetzalcóatl, en el ámbito mítico, el nombre xoloitzcuintli (perro sin pelo) implica la existencia del itzcuintli (perro con pelo), acentuando y disipando a la vez sus diferencias. Por lo tanto, una manera de apreciar correctamente esta raza canina dual y mexicana es a través de la aceptación de ambas variedades (con pelo y sin pelo) y comprender su indisoluble relación tanto en lo sociocultural como en lo biológico.