12 jul 2012

FRIDA Y LOS XOLOITZCUINTLES: PINTURA Y FOTOGRAFÍA.


Por: Raymundo Flores Melo.

De los primeros personajes del ámbito cultural mexicano que tuvieron xoloitzcuintles, destacan, sin duda alguna, Diego Rivera y Frida Kahlo. Existe una gran variedad de fotografías donde la pintora y el muralista aparecen acompañados de uno o dos de estos canes. Los autores son varios, sin embargo, la que sobresale, por el número de las mismas, es Lola Álvarez Bravo. Las fotos que con su talentosa lente tomó a Frida Kahlo se han convertido en verdaderos íconos.

En relación a las obras pictóricas de la artista donde plasmó perros xoloitzcuintles, podemos mencionar: Escuintle y yo (1938),  Autorretrato con changuito (1945),  El Abrazo de Amor de el Universo, la Tierra (México), Yo, Diego y el Señor Xólotl (1949), Naturaleza Muerta (1951), Danza al Sol (imagen contenida en su diario Alas Rotas), además de una obra sin fecha titulada Xibalba-Alado-Xólotl-7 ríos (Soñado por Frida Kahlo). El número de las pinturas será siempre inferior si lo comparamos con el de las fotos que en diferentes medios se han publicado.

Entre las imágenes, tratando de respetar el orden cronológico, están:

Una foto anónima de Diego Rivera y Frida Kahlo (s/f. Col. Martha Zamora)[1] donde aparecen los dos pintores sentados en una escalera, acompañados por perros xoloitzcuintles, uno pelón y otro peludo[2].

Frida Kahlo y  William Spratling en la Casa Azul (anónima)[3], contemporánea de otra donde también aparece William Spratling, Frida Kahlo y un xolo[4], sin duda, tomadas el mismo día y en el mismo lugar. Se presume que el norteamericano fue el que regaló algunos de sus xoloitzcuintles a la pareja de artistas[5].  De igual manera, una foto que tomó la propia Frida a La Chaparra[6] y que sirvió a manera de postal. Todas ellas tomadas en agosto de 1930.

Casi dos años después, el 30 junio de 1932, es fotografiada la madre de la pintora, Matilde Calderón dándole de comer a los perros de la Casa Azul[7]. Foto que refleja parte de la cotidianidad  en la casa localizada en Coyoacán, Distrito Federal. En ella vemos alrededor de la señora Matilde cuatro perros pelones y uno con pelo, todos con las orejas gachas excepto uno.

En la década de los cuarenta están dos series de fotos tomadas por Lola Álvarez Bravo:

La primera consta de cuatro fotografías que son atribuidas a la fotógrafa, en dos de ellas  Frida, sentada en el piso,  es acompañada por un xoloitzcuintle. Llevan el título genérico de Frida Kahlo en el patio de la Casa Azul de Coyoacán[8], tienen un probable fechamiento entre 1942-45 y pertenecen al archivo de Isolda P. Kahlo.

En la segunda serie, Frida esta ataviada con un vestido negro que tiene una especie de pechera blanca. Son cinco imágenes que han sido catalogadas con diferentes fechas pero que al parecer fueron tomadas el año de 1944. Las cuales son las siguientes:

Frida con su perro sin pelo (1940-1949) en la que la pintora posa con actitud altiva, Frida mirándose en un espejo en el patio de la Casa Azul[9] (1942), Frida Kahlo y sus perros Itzcuintli (1944) que es similar a la anterior pero tomada desde otro ángulo, Frida con uno de sus perros xoloescuintle[10] (1944) y el  Retrato de Frida Kahlo con sus perros[11] (s/f. Col. Galería Juan Martín) donde aparece con tres perros, de los cuales dos son xoloitzcuintles.

También de 1944 es Frida Kahlo manteniendo a su perro de Sylvia Salmi. Que es la foto donde Frida esta sentada teniendo en su regazo a un xoloitzcuintle y  mira  hacia una ventana abierta.

Así mismo de 1951 tenemos tres bellas fotos tomadas por  Gisèle Freund en el jardín de la Casa Azul de Coyoacán que son: Frida en el jardín de la Casa Azul[12], Frida Kahlo y un xoloitzcuintle[13] y Frida Kahlo con sus patos y perros[14].

O la muy conocida Frida Kahlo[15] (1952) de Héctor García, donde la pintora aparece en la cama, abrazando un xoloitzcuintle.

Una de las últimas fotos de la pintora es aquella donde se ve a Frida ya muy decaída, acostada en una cama, a cuyos pies se encuentra un xoloitzcuintle a la que se ha denominado Frida Kahlo en la cama con su perro azteca - sin pelo - favorito, el Señor Xólotl[16].  Foto en la que, en la cabecera de la cama, aparece otra imagen. En ella encontramos a Diego Rivera sosteniendo en sus manos a un joven cachorro ante la mirada amorosa de Frida con un tocado de flores.

También de 1952 es la fotografía de Frida Kahlo con los sirvientes de su casa que fue publicada en la revista Animales de Compañía[17], en ella la pintora aparece con un grupo de personas que, más que sirvientes, parecen vendedores que aceptaron posar con ella.

Existen una foto más de la que no se ha podido determinar fecha: Juan O´Gorman acompañado de Frida Kahlo y un perro xoloitzcuintle. Ella sentada en el piso y él de cuclillas, acarician y tocan al pequeños perro.

Pueden existir más fotografías de la pintora con perros xoloitzuintles, pero está es sólo una primera mirada a su iconografía.

Julio de 2012.

[1] Esta foto se encuentra en El Xoloitzcuintle en la historia de México. México, Museo Dolores Olmedo Patiño, 1997, p. 110
[2] VALADEZ AZÚA, Raúl y Gabriel Mestre Arrioja. Historia del xoloitzcuintle en México. México, UNAM-IIA-MDOP-Cámara de Diputados, 1999, p. 27 (pie de foto).
[3] La primera foto mencionada se puede ver en ORTIZ MONASTERIO, Pablo (edit). Frida Kahlo. Sus fotos. México, RM, 2010, p. 141.
[4] La segunda fotografía  pertenece al archivo del Museo Frida Kahlo, mejor conocido como La Casa Azul.
[5] VALADEZ AZÚA, Raúl y Gabriel Mestre Arrioja. Xoloitzcuintle del Enigma al siglo XXI. México, UNAM-IIA/FXCC/ARTENACIÓN, 2008, p. 68
[6] ORTIZ MONASTERIO, Pablo (edit). Frida Kahlo. Sus fotos. México, RM, 2010, p. 387
[7] Ibíd. p. 152
[8] LOZANO, Luis-Marín. Frida Kahlo. El círculo de los afectos. Fotos y documentos inéditos. Colombia, Cangrejo Editores, 2007, p. 184
[9] HOOKS, Margaret (Introd.). Frida Kahlo. La Gran Ocultadora. España, Turner, 2006, Fotografía 41
[10] ORTIZ MONASTERIO, Pablo (edit). Op cit. P. 170
[11] El Xoloitzcuintle en la historia de México. México, Museo Dolores Olmedo Patiño, 1997, p. 113
[12] HOOKS, Margaret. Op cit., Fotografía 55
[14] GRIMBERG, Salomon. Frida Kahlo. Song of Herself. Italia, Merrell, 2008, p. 96
[15] El Xoloitzcuintle en la historia de México. Op cit. p. 112
[16] GRIMBERG, Salomon. Frida Kahlo. China, JGPress, 2006, p. 37
[17] Animales de Compañía, No. 41, Junio de 2005, p. 24

10 abr 2012

XOLOITZCUINTLES QUE CURAN.



Por: Raymundo Flores Melo.

Recostada en su cama, Frida gira un poco la cabeza  y mira a la cámara. Su expresión dice mucho del dolor que encierra su cansado cuerpo. Atrás, en la cabecera, hay varias fotografías pegadas. Destacan dos - por tamaño y ubicación -,  aquellas donde aparece junto al muralista Diego Rivera.

En una de ellas, la de mayor formato, Rivera se encuentra cargando un pequeño xoloitzcuintle y, a su lado, tocando al perro, Frida que en su mirar refleja la admiración que siente por el pintor. Han pasado ya algunos ayeres desde que se capturó la imagen.

Pese a su estado de salud, ella esta peinada con gruesas trenzas negras que le rodean la cabeza, a la manera – como dijera un periódico de la época – de Tehuantepec[1], y engalanada con vistosos anillos de colores azul, verde y plata en una de sus manos. Con la otra toca a un perro xoloitzcuintle, cuya piel oscura esta llena de pequeñas manchas que revelan que no se trata de un ejemplar joven.

El perro, con mirar desconfiado, se haya sobre el piso, recargando dos de sus patas en la cama de la convaleciente. La pintora lo toca por que quiere recibir su calor, sentir aquella calidez propia que da la cercanía con otro ser vivo[2]. Calor que a la vez es caricia reconfortante para el alma. El xoloitzcuintle es el perro macho consentido de los Rivera-Kahlo. Es el “Señor Xólotl”, aquel que “firmó” también algunas de las acuarelas del maestro Rivera[3].

Dicen que los xoloitzcuintles tienen propiedades curativas, que su calor hace disminuir el dolor muscular y de las articulaciones, vencer la inflamación producida por la mala digestión, es decir, es remedio contra el reumatismo, los cólicos y el dolor de estomago. Dolencias bien diferentes a las que encontramos en el códice De la Cruz-Badiano (Siglo XVI) que – refiriéndose a los perros del México antiguo en general – prescribe como ingredientes la hiel, la orina, y los huesos de los canes contra padecimientos como la caspa, la caída de pelo y el mal olor de axilas[4].

En  los pueblos originarios los perros tenían un lugar importante en lo referente a la salud, pues en ellos eran depositados, con solo tocarlos, una serie de males que, de no hacerlo, desembocarían en la muerte o en una grave enfermedad de la persona o de algún miembro de su familia, principalmente de los niños pequeños, como consecuencia del llamado “aire” que puede encontrase al pasar por algunos lugares[5].

Si bien, la tradición popular, pone en lugar destacado las propiedades curativas del perro contra el “aire”, así como paliativo de diversos dolores, hoy en día los xoloitzcuintles son usados como compañías de personas alérgicas, así como compañeros en una serie de terapias donde el contacto es fundamental. A la manera de modernos terapeutas, al interactuar con las personas, ayudan a mejorar la calidad de vida del ser humano.

Dan tanto cariño que, con el sólo hecho de que nos acompañen, debemos darnos por bien servidos.

Abril de 2012.



[1] Diario Excelsior, miércoles 14 de julio de 1954 escrito bajo el seudónimo de “Bambi”, transcrito en LOZANO, Luis-Martín. Frida Kahlo. El Círculo de los afectos. Colombia, Cangrejo Editores, 2007,  p. 126
[2] La foto descrita puede ser vista en GRIMBERG, Salomon. Frida Kahlo, JG Press, 2006, p. 37
[3] ZAMORA, Martha. Frida, el pincel de la angustia. México, Edición de la autora, 1987, p. 377
[4] FLORES, Raymundo. El perro en el Códice De la Cruz-Badiano. En http://itzcuintli.blogspot.mx/2011/11/el-perro-en-el-codice-de-la-cruz.html
[5] SILVA GALEANA, Librado. In milla chichime innemiliz, in tlen itech innematiliz. Los perros. En Estudios de Cultura Náhuatl, 19: 431, IIH, UNAM, México, 1989, p. 433

19 mar 2012

XOLOS DE AYER, XOLOS DE HOY



Por: Raymundo Flores Melo.
Varios xoleros y personas interesadas en el tema se han preguntado, al observar las fotografías antiguas de xoloitzcuintles, aquellas imágenes donde Frida Kahlo, Diego Rivera, el norteamericano Guillermo Spratling[1], el inglés Norman Pelham Wrigth y La Condesa Lascelles de Premio Real aparecen al lado de este tipo de canes, ¿qué tanto los perros pelones mexicanos actuales se parecen a aquellos traídos de la región de la cuenca del río Balsas, específicamente de algunos poblados del estado de Guerrero, en los años 30’s y 50’s del siglo XX?.
Las imágenes de esos primeros xoloitzcuintles llegados a la ciudad de México, nos hablan de un animal color sólido, de cuerpo ligeramente alargado, extremidades un poco cortas, cuyas orejas en ocasiones se encontraban erguidas y con poco pelo en cabeza, cola y patas. Así es, un perro de tamaño mediano, tirándole a chaparro, de ese tipo de perros que se muestran con Frida Kahlo en una serie de fotografías tomadas en 1944 por Lola Álvarez Bravo.
Posteriormente (1955), cuando Wrigth hace sus tres expediciones[2], buscando perros pelones con ciertas características, es cuando podemos encontramos un xoloitzcuintle con un cuerpo más esbelto, extremidades armónicas en relación a su cuerpo y con orejas erectas, conservando en su mayoría el color sólido y algunos presentando manchas.
Eran xoloitzcuintles de extracción rural que dieron paso, a lo largo de estos últimos setenta años, al xoloitzcuintle moderno. El aspecto ha cambiado debido a las cruzas realizadas por los criadores en búsqueda de mejorar ciertas características del animal, aquellas que para el criador resultan deseables. La selección ha llevado, a lo largo de este tiempo, a fijar un estándar racial y a tener tres diferentes tamaños: estándar, mediano y pequeño.
Sin embargo, y aquí viene el pero de la situación, el xolo ha alcanzado una sobre dimensión que ha tenido como consecuencia la aparición de ciertos problemas de salud que antes estaban ausentes como lo es la displasia de cadera. Es como si los criadores estuvieran en constante lucha por incrementar el tamaño de sus canes, haciendo que estos se vean cada vez más robustos y en algunos casos propiciando el incremento de xolos tipo mariposa y colores claros cuya piel, si no tiene el cuidado necesario, sufre quemaduras con el sol.
Claro, hay criadores comprometidos con el bienestar de la raza que han mantenido a sus perros dentro de un rango aceptable, manejando y registrando de manera adecuada sus cruzas, pero también hay aquellos que no llevan control alguno e incluso realizan cruzas arbitrarias, es decir, a su completo capricho.
Sólo hay que mirar a dos xoloitzcuintles que han ganado varios premios: Hermoso (Caliente) y Tenango (Arena) y compararlos con las viejas imágenes para darnos cuenta de la transformación con miras a obtener una moña como premio.
Si bien, el papel del criador es el de mejorar una raza, tal pareciera que en el caso del xoloitzcuintle, es el de lograr perros cada vez más grandes o más pequeños pues son los más solicitados, los más vendibles. Incluso, algunos perros han ganado premios saliendo del estándar que marca la federación en lo referente a la altura.
En este punto es bueno recordar que el actual intermedio y el estándar no muy alto son los tamaños más parecidos a los perros xoloitzcuintles rurales, esto es, aquellos perros que podemos admirar en las fotos de la primera mitad del siglo pasado.
Marzo de 2012.


[1] VALADEZ AZÚA, Raúl y Gabriel Mestre Arrioja. Xoloitzcuintle del Enigma al siglo XXI. México, UNAM-IIA/FXCC/ARTENACIÓN, 2008, p. 68
[2] Ibíd. p. 71