22/4/2014

¡VAYA INAUGURACIÓN PARA UNA PENSIÓN DE PERROS!

LOS PRIMEROS XOLOITZCUINTLES EN LA CIUDAD DE MÉXICO. 

Hace unos días tuve en mis manos el libro El Maravilloso Mundo de la Clínica Veterinaria de la Dra. Irene Joyce Blank Hamer, en su capítulo V que titula “Se inaugura la pensión”, narra con emoción un pasaje en donde por un lado se siente muy contenta porque la construcción de las instalaciones de su pensión se terminaron y como sus primeros pensionados fueron los xoloitzcuintles que Norman P. Wright trajo de la región del Balsas, es un pasaje poco conocido en la historia de la raza Xoloitzcuintle y me permito transcribir algunas líneas:

“… Se oyó el timbre, los perros fueron a ladrar y apareció Jacinta, la cocinera, para informarme que un señor quería verme. Así fui a la puerta del enorme y maravilloso zaguán (cuatro veces centenario) y al abrir me encontré con un hombre obviamente extranjero tan alto que tuvo que inclinar la cabeza para entrar, lo que nunca antes ni después aconteció. Sin más, me pidió ver la pensión, la examinó cuidadosamente y me dijo “Sí, está bien, la quiero reservar toda para mi exclusivo uso” y diciendo esto saca su cartera y me entrega un fajo de billetes; “Es para reservarla, después hacemos cuentas”, salió por el zaguán y de despedida me dijo: “Vos a llenarla con perros Xoloitzcuintli el domingo, que voy a cazar en Guerrero”, sin más se subió a un coche y desapareció, dejándome con la idea que quizá el episodio era un sueño y pronto despertaría.

Llegó el domingo y pasaron las horas sin tener noticias del misterioso sr. Wright; no sabía donde localizarlo y pensé que quizá estaba loco y que tenía que regresarle el dinero. Su acento era de un caballero inglés, al igual que su pelo castaño, además su saco que los ingleses siempre reforzaban de los codos con piel, por lo que más tranquila por el análisis que había hecho, pensé en hablar a la embajada de la Gran Bretaña al día siguiente e informarles lo que había pasado.

Me sacaron de mis pensamientos el timbre y los perros que ladraban. Pasaban de las once de la noche y Jacinta ya se había retirado. Fui a la puerta y ahí estaba el sr. Wright acompañado de un chofer que se bajó de un pick up y un jeep ¡llenos de xoloitzcuintlis!

De inmediato el sr. Wright le indicó al chofer que le ayudara a bajar los perros e introducirlos en la pensión. El chofer obedeció mientras el caballero inglés seleccionaba que perros iban a estar en que perrera; una hora después, todos los “xolos” ya estaban en sus respectivas perreras, y concluido esto me dijo que estarían conmigo hasta que estuvieran saludables y los pudiera regalar a gente que amaba la raza.

Estuvieron varios meses conmigo antes de estar saludable, bellos y amigables, ya que al llegar estaban cubiertos de garrapatas (el que menos tenía eran 80), en estado avanzado desnutrición severa, con la piel seca, sin brillo, de aspecto sin vida. Pero una vez que estaban como perros de exposición se los llevó para regalarlos.

En esos meses, los había desparasitado, vacunado y a base de ponerles aceite en la piel ya sin garrapatas y con una muy buena y adecuada nutrición, había logrado que su piel estuviera con vida y suave al tacto.

El benefactor de los “xolos” era un antropólogo famoso que había escrito un maravilloso libro “El enigma del Xoloitzcuintli” en que prueba que el “xolo” es nativo de México y no traído de China a los puertos de Acapulco y Mazatlán como afirmaban científicos mexicanos y hasta la entonces Asociación Canina Mexicana, confirmaba había visto y estudiado a los perros pelones en Cuba, Perú, Argentina, y en África, en el Congo y Etiopía.

Los perros pelones o Canis africanus eran su especialidad y hasta su obsesión, por lo que fue llamado por el Instituto de Antropología a ayudar a su estudio. Los perros de pensión traídos del estado de Guerrero, precisamente de Arcelia, Poliutla, Teloloapan e Iguala fueron regalados a personas que vivían en Las Lomas y Teotihuacán, A varios de ellos los vi después ya como pacientes míos.

Mi primer contacto con un Xoloitzcuintli, fue en una exposición de perros en Puebla, tenía yo diez años y al ver y tocar la piel del único ejemplar de la exposición, horrorizada le dije a mi madre: “me siento enferma, nunca pensé ver un perro tan feo como ese perro sin pelo”.

Recibí una regañada “no te sientas tan mexicana hasta que leas, conozcas y admires al Xoloitzcuintli, es una parte importante de la historia de México”. Trece años después lloré cuando mis xolos salieron de la pensión.

Le agradezco a Norman Wright el privilegio de haber tenido contacto tan cercano a nuestra raza mexicana. El sr. Wright años después se fue a Australia a estudiar los animales de aquella región y allá murió”.

¡Vaya inauguración para una pensión de perros!

Párrafo introductorio y transcripción: Fco. Alberto Campos Montes.

12/4/2014

TENGO CORAZÓN XOLERO.



Por: Raymundo Flores Melo.

La palabra xolo es apócope de xoloitzcuintle y sirve para referirse de manera cariñosa a estos  perros. Como el mexicanos es dado al uso de diminutivos, se emplean de manera cotidiana las expresiones xolito o xolita para hablar de los cachorros de una camada o del perro consentido de la familia.

La compenetración de las personas con esta raza a llegado al grado de que, los criadores, poseedores y admiradores del xoloitzcuintle, se han denominado xoleros. A los xoleros los une el gusto por este tipo de perros, cuyo origen se remonta al pasado prehispánico de nuestro país. Hoy día pueden encontrarse xoleros en diversas partes del mundo como La Federación Rusa, Italia, Francia y los Estados Unidos de América, por mencionar algunos ejemplos.

De las palabras que hacen alusión al xolo, han surgido, debido al ingenio de varios mexicanos una serie de frases donde el xoloitzcuintle juega un importante papel.

Se han modificado refranes populares, frases célebres, letras de canciones para dar lugar a una serie de expresiones que se aúnan a sentencias que hablan sobre la convivencia con estos ejemplares o reflejan el cariño que se les tiene. También están aquellas que tratan de reivindicar la dualidad y el valor de los xolos con pelo.

Todo ello ha dado como resultado, en el grupo XOLODual de Facebook, varias frases pequeñas en torno al xoloitzcuintle, mismas que irán aumentando a lo largo del tiempo gracias a la colaboración de la comunidad xolera. A continuación unos ejemplos:

Xolo sé que no sé nada.

I love xoloitzcuintle (Yo te quiero xoloitzcuintle).

Más vale xolo que mal acompañado.

El respeto al xolo ajeno es la paz.

Xolito y sin compromiso.

Xoleros de mundo uníos.

Xolitos tu y yo, piénsalo.

Xolito pero contento.

Xolito, Xolito, Xolito mío. Pedazo de cielo que Dios me dio.

Todos los colores son xolo.

Xolito con pelo, xolo pelón, yo los quiero con todo el corazón.

Tanto vale, vale tanto, xolo peludo como desnudo.

Pelón o peludo. ¡Xoloitzcuintle soy!

Perro pelón, xolo peludo, eres del Balsas, te lo aseguro.

Amor puro sin igual, sólo con la raza dual.

Xolitos venimos. Xolos nos vamos.

¡Xolo contigo!
Tener un xolo es un tesoro.

¡Xolo pa' ti!

No es moda, el xolo es cultura.

Xolito puedo.

¡Xolo por hoy!

Xolito y mi alma.

Yo soy xolero.

Xolo nosotros.

Xolo yo.

Xolito en casa.

El xolo es cultura.

Xolo tu puedes.

Xolo tu, xolo yo, xolitos los dos.

Xolo tengo amor.

Xolo es amor.

Un xolo, dos xolos, tres xolos... Ser xolero es una adicción.

Nunca estamos xolos con un xolo.

Xolo... Un amigo fiel.

Con X de xolo.

Xolo tu sabes muy bien quien soy.

Xolo quiero verte contento.

Después de tener un xolo, uno no vuelve a ser el mismo.

Xolo él y yo

Ando xoleando.

Los xolos: Aquellos perros que van desnudos por la vida.

Xoloitzcuintle: Patrimonio cultural de todos los mexicanos.

E incluso se hizo un pequeña adivinanza:

De Tijuana no es,
del Balsas quizá...
Con y si peló es.
Encarna la dualidad.

Saludos xoleros, como dijera, nuestra amiga, Rosario Cabrera Vera.

1/3/2014

EL PINTOR DIEGO RIVERA Y LOS XOLOITZCUINTLES.



Por: Raymundo Flores Melo.

Fotografías, murales, acuarelas, obras de caballete y litografías constatan la inclinación que Diego Rivera tenía por el xoloitzcuintle. En varias imágenes lo podemos ver posando orgulloso con uno o dos ejemplares de estos perros mexicanos.

Entre las fotos destaca la que sirvió como portada de uno de los primeros libros sobre xoloitzcuintles: El xoloitzcuintle en la historia de México, editado por el Museo Dolores Olmedo Patiño en el año de 1997, salida de la lente de Guillermo Zamora. En ella se aprecia al muralista con dos xolos, uno en cada brazo. La particularidad de la imagen está en los collares de los perros, realizados con cuentas de piedra verde, posiblemente jade, que le dan un toque distintivo. O bien aquella, tomada de los archivos del Museo Frida Kahlo[1], donde el maestro Rivera, sentado en los escalones de la pirámide de la Casa Azul, ve apacible a la cámara, teniendo al lado a un joven xoloitzcuintle.

Sin embargo, la que llama la atención es una, también de Guillermo Zamora, donde el pintor esta ataviado a la manera andina con gorro y poncho, portando en sus brazos a un xoloitzcuintle.

Existen otras imágenes del muralista con xoloitzcuintles, como las tomadas en la Casa Azul. En una lo vemos tendido en una banca del jardín, posando para la foto con dos perros a sus pies, de los cuales, uno es xoloitzcuintle. En otra está parado frente a una de las paredes de la casa de Coyoacán, entre dos piezas de origen prehispánico, mientras le regala una dulce mirada al xolo que tiene en brazos. Por último la foto donde, ya con más edad y sentado en una silla, sobre una de sus piernas mantiene un perro xoloitzcuintle sedente.

También están aquellas, que con cara sonriente, lentes y sombrero, teniendo como fondo el Anahuacalli, sostiene un xolo con copete blanco. De este último lugar es una fotografía – propiedad del artista -  donde dos trabajadores, del ahora museo, sujetan cuatro xoloitzcuintles. De igual manera esta aquella en la tiene sobre su pecho a un xoloitzcuintle macho con patas manchadas. 

Al xoloitzcuintle, dentro de la obra de Rivera, lo encontramos en algunos murales de la Secretaría de Educación Pública,  cuyas paredes fueron abiertas a varios artistas plásticos por mediación de José Vasconcelos, bajo el gobierno del general Álvaro Obregón. De esta manera encontramos en el llamado Patio de Fiestas: La Lluvia y La Noche de los pobres, ambos fechados en 1926. En el primero de ellos está un niño hincado, con camisa blanca y overol azul, comiendo un taco, mirado atentamente por un pequeño xoloitzcuintle. En el segundo mural, tenemos al xolo enroscado en el suelo junto a tres miembros  de una familia dormida.

De ese mismo año es El Agitador, pintado en la Universidad Autónoma de Chapingo. Aquí tenemos un perro con rala pilosidad y cola peluda, en estado de alerta, ante la asamblea de campesinos y obreros.

De 1932 es la litografía El niño del taco, donde se recrea un fragmento del mural La Lluvia, observándose al niño y al xoloitzcuintle, ahora como personajes principales de la obra. La litografía pertenece a la Colección del Museo Dolores Olmedo Patiño.

Ya en los años cuarenta empieza a trabajar, en Palacio Nacional, los murales dedicados a las culturas prehispánicas. De este periodo son El Mercado de Tlatelolco (1944-1945) y La cultura purépecha o tarasca de Michoacán (1945).  En el primer mural se recrean la organización y variedad de productos que se podían encontrar en Tlatelolco – entre ellos los perros xoloitzcuintles –, así tenemos a un xoloitzcuintle que es ofrecido como mercancía. En el segundo mural, al fondo sobre unas escaleras, están tres xolos en distintas posiciones: sentado, echado y enroscado.  

Después encontramos el mural titulado Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central (1947-1948), donde se observa a un xoloitzcuintle que se enfrenta a un policía que impide que una familia de campesinos indígenas se mezcle con los ciudadanos ricos del país.

Es posible que de una visita a uno de los mercados del México rural haya salido la acuarela llamada Mercado de Petates (1950), en la que se aprecian a los compradores y vendedoras de esteras siendo observados desde el ángulo inferior derecho por un pequeño xolo.

Ya en un 1950, Diego Rivera vuelve Palacio Nacional para terminar su trabajo dedicada a las culturas del México prehispánico. De este periodo son: La civilización Totonaca (1950), Las industrias del maguey y del amate (1951) y El desembarco de los españoles en Veracruz (1951). En el primero de los tres murales arriba mencionados, vemos a un xoloitzcuintle en primer plano, acompañando a un personaje ataviado a la manera teotihuacana que parece encabezar o dirigir un contingente. En el segundo se hacen presentes un par de xolos que beben agua de manera apacible en un arroyo donde son lavados los textiles. En el tercero está representado un fiero y pequeño xoloitzcuintle que hace frente a un perro llegado con los conquistadores españoles.

De 1955 es un pequeño oleo titulado Niño con rehilete donde, frente al infante que hace girar el juguete, se representa un regordete xolo que parece mirarle.

Las dos últimas obras de Rivera dedicadas al xoloitzcuintle están relacionas con la señora Dolores Olmedo, ya que fueron realizadas en dos de sus propiedades. La primera es el mural llamado La casa del viento (1956) en Acapulco, Guerrero. En él se puede apreciar a la dualidad Quetzalcóatl – Xólotl en una composición multicolor de azulejos, conchas y piedras. Quetzalcóatl es representado como una serpiente emplumada y Xólotl como un perro de color oscuro.

La segunda obra, realizada para un espejo de agua, recibe el nombre de El espejo de la Estrella (1957), en ella se utilizó mosaico vítreo, mármoles y ónix. Se encuentra en lo que fue Quinta Ofelia, propiedad de Maximino Ávila Camacho, misma que después es vendida  a Dolores Olmedo. En la actualidad es el parque El Batán, en la Ciudad de México. Es la última obra del artista donde se observa a un probable perro xoloitzcuintle portando un collar.

Variada es la obra de Diego Rivera donde representa al xoloitzcuintle y lo vuelve, con el paso del tiempo, un símbolo de la cultura nacional.

Marzo de 2014.
itzcuintli.blogspot.com


[1] Mejor conocido como la Casa Azul de Coyoacán.

Para ver las fotos las obras de Diego Rivera con xoloitzcuintles: Pulse aquí.

Para ver las fotos de Diego Rivera con xoloitzcuintles: Pulse aquí.